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“La inteligencia de un entrenador es saber trabajar en equipo”
Julio Lamas

JULIO-LAMAS

Julio Lamas. Actualmente es entrenador del equipo de Básquetbol del Club Atlético San Lorenzo de Almagro. Sus primeros pasos como entrenador fueron en las divisiones inferiores del Club Deportivo San Andrés, donde pasó su infancia y adolescencia. Promediando sus 20 años (1991) fue considerado “Entrenador del Año” por la Liga Nacional de Básquetbol. Ese galardón se le otorgó otras 6 veces (1996-97, 2004-05, 2005-06, 2006-07, 2007-08, 2010-11). Tras 27 años de trayectoria como entrenador en Argentina y España obtuvo: 4 campeonatos de la Liga Nacional de Básquetbol; 1 Torneo Súper 8; 2 campeonatos de la Liga Española de Baloncesto Oro; 1 Copa del Príncipe de Asturias y 2 campeonatos de la Liga Sudamericana.

 

¿Cómo es la dinámica de trabajo de un cuerpo técnico? ¿Qué rol cumple cada integrante?

La autoridad del cuerpo técnico es el entrenador principal, el que tiene la última palabra. No hay una sola receta y una única manera de gestionar: ninguna de las maneras te asegura la victoria y ninguna está descalificada. Cada entrenador tiene su sistema de trabajo, pero hay estilos distintos. El mío es basado en mi experiencia. Lo que hago cada vez que veo que los integrantes del cuerpo técnico tienen ganas de trabajar y sienten al funcionamiento y los resultados como propios es darles autonomía. Son la autoridad de su área de responsabilidad. La idea es que el médico y el kinesiólogo sepan más de la salud de los jugadores que todos los demás y que gestionen esa parte; que el preparador físico sepa más de la condición física. Mi asistente sabe mucho más del rival que yo. El responsable de la utilería y de la logística sabe de esa área. De esta manera se puede planificar para que cuando yo les pida determinada cosa no tenga que preguntarles cómo la consiguen. Primero estudio un poco -necesito saber que puedo confiar- y después les doy un respaldo total. Hace 15 años era común ver algunas diferencias. Me pasó cuando yo dirigía al Tau Cerámica en España (año 2000) que el preparador físico quería entrenar más, o que el médico quería bajar las cargas. Entonces tomé la decisión de mancomunar la tarea del preparador físico, médico y kinesiólogos, de hacerlos participar en las cargas de trabajo, dándole la consigna de que era muy importante entrenar exigentemente y que los jugadores pierdan la menor cantidad de entrenamientos en el año. Con esas pautas, se ha ido mezclando mucho entre médicos, preparadores físicos y kinesiólogos tanto el entrenamiento físico como la recuperación, la prevención... se han ido interrelacionando. Creo que hoy la inteligencia de un entrenador es saber trabajar en equipo con su cuerpo técnico.

¿Notas diferencias entre los equipos técnicos de tu época de jugador y los actuales?

Los cuerpos técnicos fueron incluyendo profesionales, fueron aumentando la cantidad de personas. En su momento el entrenador pedía por un preparador físico, y luego por un médico, luego por un kinesiólogo y luego por un asistente. Hoy los cuerpos técnicos tienen una mayor cantidad de profesionales. El cuerpo técnico es el equipo que dirige al equipo, mientras mejores sean sus integrantes, más se va a favorecer el trabajo.

¿Tenés un espacio sistematizado donde se produce formalmente esta interacción entre todo el cuerpo técnico?

Todos los días, una hora antes del entrenamiento, tenemos una reunión de 10 a 20 minutos. Normalmente las reuniones son cortas. Cuando hay una lesión, o parece que hay un jugador cargado que puede derivar en lesión, se sugiere o se evalúa incluso el entrenamiento colectivo. Ahora también está incluida una nutricionista para que venga y participe en los menús de las comidas, en los viajes, en la alimentación de los jóvenes.

¿Cuál es tu opinión sobre la incorporación de los psicólogos deportivos o coaches a los cuerpos técnicos?

Me parece bien. Digamos que incluir, darle un espacio a la ciencias aplicadas al deporte, es un progreso. Para mí es necesario que ese coach o psicólogo deportivo tenga una continuidad de trabajo dentro del equipo. O sea, si se ven una vez, y la siguiente es dentro de dos meses, termina sin conocerse con los jugadores. No te puede ayudar. Es importante que tenga un espacio dentro de la dinámica del equipo.

¿Creés que alguno de los otros integrantes puede cumplir funciones de motivación?

Para motivar hay que dar motivos. Los profesionales del equipo pueden hacerlo con la propuesta de un progreso en algún rubro, por ejemplo, tiro de 3 puntos. Ya lo estás motivando. Le está dedicando tiempo para ser mejor jugador. Acá lo que hay que hacer siempre es hacer lo que es mejor para el equipo. Ahí no te equivocas.
El equipo es sagrado y está por encima de todos los integrantes. Cuando la propuesta es jugar para el equipo y no para uno mismo se usan todas herramientas que se tienen a mano. Eso alcanza a todos los integrantes del equipo, para mí también. Me parece que el hecho de que una sola persona sea la voz cantante, sea el que motiva, sea el que gestiona o traiga una idea, es una antigüedad.

¿Qué importancia le das a que los integrantes de tu cuerpo técnico tengan experiencia en sus diferentes especialidades?

Me gusta que el equipo esté integrado por personas diversas. Guardiola tiene como asistente a un entrenador de waterpolo. Creo que los integrantes del cuerpo técnico tienen que tener capacidad y ser idóneos en la materia para la cual son convocados. Después, al igual que en el caso de los jugadores, las ganas y la dedicación te permiten nivelar cualquier experiencia que te falte. Cada proyecto que vos encarás es un traje a medida, para el club y para los sponsors. Nuestra tarea en San Lorenzo es materializar ese traje. En cuanto al cuerpo técnico, nos ocupamos de formar un grupo humano que pueda sumar y ayudarse entre sí, contribuyendo al equipo siempre. No hay un formato permanente. Puede venir un jugador veterano que se retiró y poner sus habilidades a disposición o bien puede hacerlo un entrenador de básquetbol formativo y entre todos discutiremos las ideas (que son buenas o malas sin importar la persona que las dijo). En ese punto es enriquecedor estar con personas que piensen distinto y que vengan de distintos espacios. Me gusta que haya jóvenes en el equipo de trabajo porque traen energía nueva y también que haya veteranos porque traen experiencia, oficio y tranquilidad. Somos un equipo que se va formando constantemente.

¿Encontrás diferencias entre Europa y Argentina para conformar un cuerpo técnico?

En Europa contás con un presupuesto mayor que te permite aumentar el personal que integra el cuerpo técnico. Eso te facilita el trabajo individualizado con un preparador físico o un kinesiólogo y podés reducir mucho las horas de trabajo invisible, por ejemplo mirar cantidad de partidos para preparar un scouting, mandar a alguien a ver un partido, etc.
En Europa hay más trabajo a mediano plazo; en Argentina no tenemos mucha cultura de ese tipo de planificación. Si ves los equipos técnicos de allá, no es raro encontrarse con un entrenador principal extranjero. Pero el resto del cuerpo técnico es de la casa. Tienen jugadores de 15, 16 años que los visualizan jugando a los 22 en el club. Muchos otros chicos de las ciudades o provincias desde los 15 años van participando sistemáticamente en actividades del club, hasta que a los 17 entran con una vivencia previa de la cultura institucional.

¿Y cómo es en comparación con dirigir un seleccionado?

En el caso de la Selección, la particularidad se da en el tiempo de trabajo con el equipo. Es muy importante aprovechar el tiempo al máximo para lograr armar el rompecabezas. Tenés que tener totalmente claro el sistema de juego, los roles, las funciones y el proceso de trabajo para implementarlo en pocos días. No hay tiempo para cambiar sobre la marcha. La mejora de juego que hay en la selección nacional semana tras semana es abismal, si te perdés una semana te perdés el 25% del tiempo.
Anteriormente tenías que dedicar tiempo a acondicionar físicamente a los jugadores de la selección, ahora los recibís acondicionados porque ha mejorado la cultura del deporte en general y el que no está en sintonía con eso queda muy expuesto. Hemos mejorado profesionalmente, ha cambiado la atención a la alimentación, los cuidados personales y la prevención en general. Eso permite que el equipo técnico pueda centrarse más en los aspectos tácticos y técnicos del rompecabezas.

¿Cómo se logró que diferentes entrenadores trabajen en conjunto en los seleccionados argentinos de básquetbol?

Debería verse como normal esta situación que hemos hecho nosotros de estar yo como asistente de Hernández o él como asistente mío. Son los dirigentes y los entrenadores los que deben dar el puntapié inicial en ese sentido. No es que no existan los egos, pero el equipo tenía una situación de élite mundial y de comportamientos tan altruistas que nos pareció una manera de demostrar que el equipo está por encima de todos los integrantes.

Mencionaste en una entrevista pasada que hay distintos estilos de liderazgo, ¿con cuál te sentís más cómodo en tus equipos?

Yo me siento cómodo con lo que Phil Jackson [mayor ganador de títulos en la NBA, con 13 anillos, 11 como entrenador y 2 como jugador] llama el camino del medio en su libro "Canasta Sagrada". Intentar ser exigente en el trabajo diario y en el cumplimiento del plan de juego y tratar de estimular la parte humana en el vínculo con los jugadores. También con mantener una intimidad en el vestuario, en las cosas colectivas o las soluciones de oficina de un jugador, me siento cómodo intentando confiar y que confíen en mí.
He visto excelentes entrenadores dictadores, equipos excelentes de entrenadores seductores y equipos brillantes de entrenadores autoritarios, pero vos tenés que tener un estilo que te quede cómodo y lo puedas sostener todos los días, todo el año. Porque, si vos actuás, se te viene todo abajo.

¿Cómo te llevás con la incorporación de las tecnologías al deporte en tu rol de jefe de equipo?

El básquetbol fue introductor del video en el deporte a través de León Najnudel, a fines de los ‘70, con un equipo de "video magic". Lo hizo en Ferro Carril Oeste y fue un precursor porque el básquet lo inventaron los americanos y también en la tecnología en el deporte son líderes mundiales. Cuando yo jugaba [Club Deportivo San Andrés, 1972-1982], ya nos filmaban los entrenadores y nos mostraban los videos. No como ahora, pero cuando era entrenador ayudante de León Najnudel en Sport Club de Cañada de Gómez ya se usaban los vídeos. Lo que pasa es que ahora hay otras tecnologías. Por ejemplo nosotros trabajamos con dos sistemas. Uno es una base de datos de Internet, que a las 48 horas después de terminado el encuentro ya está todo cortado, en el cual vos podés poner el nombre de un jugador y salen todas las tendencias. Además están todos los videos, con las estadísticas de efectividad, porcentajes de cada jugador en distintas situaciones de juego, etc.
Este programa lo contrató la LNB [Liga Nacional de Básquetbol]. Nosotros contratamos otro programa con San Lorenzo que se llama NAC. Se utiliza con una tablet, en vivo. Tiene una botonera con planillas y la tecnología incluye los menús directamente en las imágenes de video, con estadísticas y tendencias.
En el 98 nosotros jugamos un mundial y los dos entrenadores ayudantes, Magnano y Tolcachier, tenían ese trabajo con dos videocaseteras. Copiaban y pegaban todas las noches con cuadernos y les llevaba un montón de tiempo. En el 99 pasé un semestre en San Antonio y sus dirigentes me cargaron en mi computadora un programa de la NBA que se empezaba a usar en esa época. Hoy esto acelera los tiempos, hasta se puede trabajar en tiempo real: vos podés cargar datos durante el partido y en el entretiempo tenés lo que fuiste cargando.
Yo pienso que en el deporte si vos hacés lo mismo que hacías cinco años atrás te quedaste. El deporte es dinámico, va hacia adelante, hay que romper las paredes que se trazan alrededor de algo que te queda cómodo por un logro que hayas conseguido. Tenés que ir hacia adelante todo el tiempo.
Ahora, la realidad es que eso en el equipo lo manejan Herman y Carlos (Herman Mandole y Carlos Duró, asistentes técnicos). Yo no soy el que sabe manejar esos programas, pero sí soy el que empuja a que compremos el mejor posible, a que incluyamos todos los avances posibles en la medida que haya un equilibrio con la distribución del presupuesto.
Por ejemplo, la Liga tiene una plataforma donde tenemos todos los partidos grabados y donde debemos subir los nuestros por obligación. Van todos los partidos por streaming, todo ha ido evolucionando. Acá hubo un momento en que vos se lo tenías que dar al rival y ellos a vos, y sucedían cosas "ilógicas": aparecían cassettes vacíos, con grabaciones de otras cuestiones, partidos sin terminar… se vivió todo un proceso hasta que se llegó al profesionalismo de hoy en día.

¿Tu sistema de entrenamiento se enfoca más en mejorar y pulir los errores o en potenciar las virtudes?

Pienso que hay que ver las virtudes de tus jugadores. Los errores los ve cualquiera, por eso trato de esconderlos. Me gusta que cada jugador tenga que mejorar una o dos cosas cada temporada, proponerle algo y trabajar juntos para hacerlo. Trato de enfocarme en las virtudes de los jugadores, porque creo que defectos tienen todos y enfocarse en los errores tanto tiempo puede llevarte a un camino peligroso.

¿Preferís mantener un sistema de juego en todos los partidos o hacer cambios según el rival para adaptar la estrategia?

Un poco de todo, según las circunstancias. En defensa nos adaptamos más al equipo rival; en ataque normalmente repetimos lo que sabemos hacer bien.
El sistema de ataque lo construimos junto con los jugadores y fundamentalmente alrededor de sus virtudes. Nos basamos en nuestra idea, pero siempre en función de explotar todas las potencialidades de nuestros jugadores. Cuando tenés jugadores que juegan bien “pick and roll” ponés más sistema de “pick and roll”. Puede pasar que, si tenemos un par de cosas buenas y hay alguna que sabemos que al otro equipo lo complica, pongamos el foco ahí. Pero siempre manteniendo nuestro sistema.
El sistema de juego defensivo, en su mayoría, lo propone el cuerpo técnico y se adapta más al equipo rival. Vemos qué es lo que el otro equipo hace bien y tratamos de que no pueda hacerlo y haga otra cosa.
En el básquet se sabe que un equipo tiene que tratar de tener equilibrio. El reglamento define que vas a tener 75 a 80 posesiones de 24 segundos por partido, cuando no tenés la pelota hay que defender bien y, cuando la tenés, hay que atacar bien.

En tu trayectoria como entrenador, ¿te pasó de sorprenderte de la evolución de algunos jugadores?

Hay jugadores que fueron muy precoces, como es el caso de Victoriano, Nicola y Scola, entre otros. En cambio, Ginóbili u Oberto, por ejemplo, no eran a los 17 años los mejores del equipo y terminaron siendo estrellas mundiales. En esos casos fue determinante el deseo, la suma de trabajo, la mentalidad para jugar bajo presión. Ellos siempre estuvieron dispuestos a hacer lo necesario para cumplir sus objetivos y en cuanto lo hacían se proponían otras metas más ambiciosas. No se conformaron.

Considerando el aumento de jugadores argentinos que llegaron a la NBA en los últimos años, ¿creés que es un paso importante jugar antes en una de las ligas grandes de Europa?

El camino a la NBA se puede hacer a través del básquetbol universitario -como Pepe Sánchez o Garino-, por medio de las ligas europeas -como Ginóbili u Oberto- o desde la Liga Argentina -como Wolkowyski o Brusino-. La verdad que en Argentina hay entrenadores y equipos que trabajan tan seriamente como el equipo de Europa que mejor trabaja. Por supuesto que la suma de minutos en competencia de altos niveles contribuye con el crecimiento como jugador.
La NBA ha ido cambiando el paradigma, antes no hubiera ido Brusino a la NBA siendo un jugador de la Liga Argentina. Pero ahora también se baraja la posibilidad de llevar un joven para terminar de formarlo, que vaya aprendiendo la cultura, la competición, mientras juega en un equipo de liga de desarrollo. Más importante que los minutos que juega en la actualidad es que esté incluido dentro del proyecto. Desde ahí se empieza.

¿Cuáles creés que son los factores condicionantes para llegar a niveles de alto rendimiento de competencia en el básquetbol?

Los que determinan en gran medida las posibilidades de alcanzar los más altos niveles de rendimiento son la mentalidad, la capacidad de trabajo, la inteligencia... este es un deporte de conjunto, con lo cual las habilidades sociales para relacionarse con los compañeros y entrenadores también son importantes. Por supuesto que la educación te juega a favor en cualquier cosa que vos hagas, pero en los equipos deportivos normalmente se le da la oportunidad a aquellos que en un primer momento no traen desarrolladas esas habilidades sociales. Muchas veces son los entrenadores los que brindan aquellas enseñanzas que tuvieron que haber sido transmitidas en la escuela o el hogar.

¿Cuáles son tus desafíos, a corto, mediano y largo plazo?

Mis desafíos hoy son los de mi equipo. Quiero que nos consolidemos como un equipo que juega bien al básquet y que podamos cumplir las expectativas de esta temporada, que incluyen la competencia internacional a través de la Liga de las Américas y el primer enfrentamiento de un equipo argentino con la NBA el 14 de octubre. Eso es una motivación en sí. En este momento de mi carrera miro más para atrás que para adelante, así que vivo el presente.

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