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COLUMNA DE OPINIÓN
Deporte y Género: la lucha contra los estereotipos sociales

Lic. Marta Antúnez
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Marta Antúnez,
Profesora de Educación Física, Licenciada en Actividad Física y Deportes y ex atleta. Actualmente se encuentra maestrando en Deporte en la UNLP y Doctorando en estudios de Género en la UNC.

 

 

Si bien las deportistas argentinas han recorrido un camino que las ha ido visibilizando y han demostrado que integran el nivel competitivo nacional en igual medida que sus pares varones, debe ponerse en la mira que los recorridos para llegar al deporte de máximo nivel es diferente para varones que para mujeres. Y, aunque las diferencias físicas o de capacidades de rendimiento entre sexos pueden ser evidentes, lo que dificulta el acceso de niñas y adolescentes al deporte son los estereotipos de género que pautan lo que se espera de cada uno en la sociedad.

Ahora bien, cuando hablamos de sexo nos identificamos con uno u otro y es allí donde vamos a acceder al deporte femenino o masculino; no hay demasiado problema en este aspecto. Pero cuando hablamos de género, entramos en el terreno de las construcciones sociales que dictan comportamientos, ideales, expectativas, apariencias, actitudes, formas de expresarse, actuar y hacer, que diferencian a mujeres de varones. Estos son los estereotipos de género: son patrones culturales, cambiantes y modificables en el tiempo que pautan cuáles son las actividades, profesiones, tareas, carreras y deportes que correspondería a cada uno de esos sexos. Si bien estos estereotipos no son leyes que impiden la práctica desde el derecho, el peso social de los mismos hace que se naturalicen y se cristalicen de tal manera que existen numerosos factores que dificultan la realización de estas actividades para las personas del sexo contrario al que “naturalmente” van dirigidas. Y que si, de todos modos, acceden a estas por elección, aparecen luego otras barreras, sea a través de discriminaciones o en la diferencia de trato entre pares o con quienes dirigen.

Es sabido que el deporte es uno de los ámbitos en el que se cuenta con más prejuicios por género, especialmente avalados en fundamentaciones biológicas, físicas y fisiológicas. Hasta hace poco daban lugar a todo tipo de discriminaciones (Antúnez, 2000) y es en el deporte donde quedaron más arraigadas, especialmente en aquellas actividades en las que los varones cuentan con mayor popularidad, desarrollo, soportes económicos y pautas culturales favorables. Para las niñas, no es igual el acceso a la práctica de vóley, hockey o fútbol. La práctica de estos deportes tienen diferentes dificultades en cuanto al rompimiento de barreras culturales, más que en cuanto a las habilidades de juego.

Hasta hace poco tiempo las mujeres no competían en todos los deportes, recién en los Juegos Olímpicos de Sydney se equipararon las pruebas con las de los varones. Esta apertura tuvo una doble vuelta: se abrieron en los Juegos porque muchas mujeres ya habían accedido a esos deportes y los practicaban a un alto nivel de rendimiento, pero a su vez esto puso en vidriera la actuación de las mujeres en los mismos, posibilitando a otras mujeres la práctica de esos deportes y, con esto, el resquebrajamiento de los estereotipos más gruesos.

Sin embargo, la ley de la costumbre -y especialmente la de los estereotipos- cambia más lentamente que las reglamentaciones y leyes que posibilitan el acceso a derechos ganados, más aun si no se acompañan con políticas dirigidas a poner luz en estas nuevas aperturas y en las dificultades que normalmente impiden el desarrollo deportivo de niñas y adolescentes en igualdad de condiciones con los varones. Las leyes vigentes garantizan iguales oportunidades de participación en deportes y actividades para niñas y niños. La Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, refiere a “Las mismas oportunidades para participar activamente en el deporte y la educación física” (art. 10) y “El derecho a participar en actividades de esparcimiento, deportes y en todos los aspectos de la vida cultural” (art. 13). La situación que marca diferencias es la oferta de actividades iguales para unos y otras, especialmente en los niveles de formación.

Estas diferencias de oferta se fundamentan generalmente en la supuesta escasa participación de mujeres y niñas en actividades físicas deportivas que, si bien es inferior a la de los varones se debe a cuestiones familiares y sociales, tales como la falta de motivación familiar o los estereotipos sociales y culturales que diferencian conductas y preferencias según sexo. La inexistencia de actividades para niñas termina alimentando nuevamente ese círculo que lleva a menor participación, menor oferta. Pero tampoco hay relevamientos y estadísticas e investigaciones que indaguen estas cuestiones relacionadas con la falta de participación de las mujeres o las dificultades que se les presentan. La falta de estadísticas actualizadas en materia de participación deportiva y de actividades físicas segregadas por sexo, que no sólo se queden en la contabilidad de participantes en torneos, también impide la elaboración de acciones y programas tendientes a lograr que más mujeres accedan al deporte con las menores dificultades posibles.

Sin embargo, y a pesar de la carencia de relevamientos a nivel nacional que tengan en la mira una perspectiva de género(1), según el trabajo de investigación realizado en los Juegos Nacionales Evita en las ediciones 2006 y 2007 (Miranda, 2007), tanto niñas como niños de entre 12 y 16 años sostienen que no hay deportes exclusivos según sexo y las mayores dificultades se encuentran en la falta de oferta suficiente para realizar diversas actividades deportivas más que en los estereotipos que pueden vivenciar.

En el mismo sentido, también escasean estudios específicos que relacionen las problemáticas de la participación con cuestiones sociales o culturales según género. En nuestro país, la relación entre clase, género y deporte ha sido abordada por Janson (2008) desde el punto de vista de la sociología de fútbol femenino, donde da cuenta de la influencia de los estereotipos reinantes en las mujeres a la hora de elegir el fútbol como deporte y las dificultades que tienen. De esta manera, se desnuda que la elección deportiva es difícil para las mujeres que intentan acceder al deporte, más si este tiene un fuerte peso en lo -aún- catalogado como masculino.

Analizar por qué las mujeres no hacen deporte o lo abandonan es muy sencillo si nos ponemos los anteojos de género: la influencia cultural, las diferencias biológicas y los estereotipos de género se complementan y conforman una barrera a sortear por las niñas. Por una parte la poca difusión, oferta y apoyo, tanto desde la escuela, el Estado y la familia confluyen en menores oportunidades de acceso al deporte que los varones; por otra parte, estas razones llevan a la poca predisposición, poca identificación con actividades físicas o deportivas de las niñas, falta de oferta en actividades, programas y competencias y una diferenciación de presentación desde los organismos deportivos tanto públicos como privados de los deportes para niñas (Alfaro Gandarillas, 2015). Un círculo del que es imposible saltar hacia afuera a menos que se tomen acciones sinérgicas en todos los puntos del mismo, es decir, en familias, deportistas, dirigentes, educación, medios de comunicación, estudios académicos y políticas públicas en materia de deporte especialmente.

“La victoria en el deporte no sólo se traduce en triunfos y parabienes, sino que es también una carrera por la lucha contra los estereotipos sociales y la consecución del objetivo de la igualdad de género” (OIT, 2006).




(1) “Las cifras indican que en nuestro país no hay mujeres en los ámbitos de decisión y planeamiento deportivo, ni en el espacio privado ni en el público. La comisión de fútbol femenino está presidida por un hombre y su técnico es un varón”. ftp://ftp.secyt.gov.ar/pub/sintesis/sdn09ago05.pdf

 

CITAS

Alfaro Gandarillas, E. (2015). Políticas públicas para la equidad de género en el deporte y la recreación. Seminario permanente Mujer y deporte.. Madrid: Universidad Politécnica de Madrid.

Antúnez, M. “Participación de la mujer en la elaboración y concreción de políticas deportivas“. http://www.efdeportes.com/ Revista Digital - Buenos Aires - Año 5 - N° 26 - Octubre de 2000.

Trabajo presentado en el IIIº Encuentro Deporte y Ciencias Sociales y 1as Jornadas Interdisciplinarias sobre Deporte. UBA - 13 al 15 de Octubre 2000. Antúnez, M. (2010). Mujeres y deporte… del dicho al hecho. En D. G. Barrancos, No tan distintas. Mujeres en Argentina y Canadá en la escena contemporánea. Buenos Aires: Biblos.

Janson, A. (2008). Se acabó este juego que te hacía feliz. Nuestro fútbol femenino. Ensayo, Buenos Aires, Aurelia Rivera Grupo Editorial.

Miranda, N., Antúnez, M. y Egea, M.E. (2007). “Condicionamientos de género en las preferencias deportivas, Encuesta de opinión a niñas y niños”. En CAID. Secretaría de Deporte.

Las mujeres en el deporte: ¿hasta qué punto juegan en igualdad de condiciones?. En Trabajo. Revista de la OIT Núm 56, Abril 2006 pág 27.

Scraton, S. (2000). Educación física de las niñas: un enfoque feminista. Madrid: Morata.


Encontrá en el CAID esta bibliografía relacionada con la temática:

Cristine L.; Wells, PhD. Mujeres, deporte y rendimiento (perspectiva fisiológica). Vol. 1. Barcelona: Paidotribo.

Vázquez Gómez, B. (comp.) (2002). Mujeres y actividades físico-deportivas (Investigaciones en Ciencias del Deporte, nº 35). Madrid: Consejo Superior de Deportes.

Compilación de observaciones finales del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer sobre países de América Latina y el Caribe (1982-2005). Santiago, Chile: CEPAL.

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